viernes, 17 de mayo de 2013

Da terra asoballada

Neste día de hoxe, da festa das nosas Letras véxome na obriga de tomar unha metafórica pluma para expresar unhas breves verbas sobre esta benquerida data. Quero valerme da nosa nobre lingua pare expresar a miña profunda dór por eses novos caciques e señores da terra que dende os seus tronos da capital loitan día a día por silenciar a este o noso pobo que o longo dos séculos loitou por que as súas voces se esoitaran. 

Hoxe, o Ministro Wert retoma aquela ancestral cruzada que dende o centralismo español tentou deixar tanto  o galego coma as suas outras linguas irmás da Península a marxe da sociedade, tentando tornarlas unha mera curiosidade cultural. 

De que serviron, pois, as constantes loitas dos nosos intelectuais dende aqueles Séculos Escuros nos que Galicia durmia naquela voráxine que era España?. Durmia e espertou para deslumbrar o mundo e marabillalo e para loitar, cunha voz propia e cunha lingua propia, polo seu papel no mundo.
E voltaron os poderosos e aqueles que temen o diferente, aqueles que prefiren soterrar as ideas antes de escoitalas, e Galicia comezou o que o poeta Celso Emilio deu en chamar a "longa noite de pedra".
Pero esta a nosa terra espertou unha vez máis, e ainda que o soño de Castelao de ter un Estatuto de Autonomía para Galicia fixose finalmente realidade, a día de hoxe un novo poder tenta "reformar" a educación dos nosos rapaces coma se o castelán fose unha lingua en perigo, ameazada polas malvadas linguas dos "nacionalistas". 
Pero desta vez non imos durmir, desta vez Galicia non pechará os ollos e non traizoaremos a nosa propia memoria, a memoria da nosa patria senon que loitaremos por que o galego non so non perda os seus lexítimos dereitos senon tamén por que rematen dunha vez por todas os ataques deses burros que din que nos gobernan.

Hoxe e un dia para encher o peito, aproveitar para achegarse á nosa rica e máxica literatura e, por que non, festexar o día do galego cunhas cuncas en Santiago ou cunha boa queimada.

Sen máis déixovos cun poema de Ramon Cabanillas moi apropiado para estes momentos que vivimos. Feliz Día das Letras Galegas a todos!



¡Alma nacional e ardente
canta anque che custe bágoas!
¡Teus cantares son semente!

¡Astra que os ladróns enxorden 
entre as cantigas que bican
pon as que feren e morden!

Está cativa a roseira,
mais, despois de tanto inverno...
¡Galicia ha ter primaveira!

¡Xa sei, xa sei que fan falla 
moitas fouces, moitos mistos
e moitos feixes de palla!

¡Axiña esperta Galicia 
que xa se escupe ós caciques 
e fai ruxi-la inxusticia!

¡Xa o novo día alumea! 
¡Xa a Sociedá dos labregos
ten choza de seu na aldea!

¡A noite é fría e escura
pro, ó fin, o amañecer
tráenos co sol a quentura!

¡Patriano, o meu rogo escoita! 
¡Eu quero un posto á túa beira
o roxo día da loita!
                                        
                                                                                                              No desterro, 1913

martes, 12 de marzo de 2013

Música


   Y al tiempo en que me acunaba el rítmico sonido de los tambores me dejaba envolver por las fluidas melodías de los violines dejando que una gaita, de vez en cuando, me dejara sin aliento. Poco a poco, según cerraba los ojos, iba viendo cada vez más nítidas a mi alrededor figuras que danzaban al son de la música que ahora parecía inundarlo todo. Como si la alegre melodía quisiera abarcar todo el vacío del silencio y apartarme de mi mundo.

   De pronto me vi corriendo entre aquellas figuras que bailaban. Los violines sonaban cada vez más rápidos y el verde se extendía ante mí. Un verde brillante e intenso irradiado por la hierba que, todavía húmeda por el rocío de la mañana, acariciaba mis pies descalzos. Corría sin saber a donde me dirigía, como si nada más importase. Cuanto más corría más rápido sonaba la música. A ambos lados podía ver como se sucedían varias casas pequeñas, redondas y de piedra. En ellas gentes sencillas se ocupaban de sus quehaceres con una sonrisa y tarareando la misma melodía que a mí me envolvía.

   Más adelante vi jinetes y corrí a su lado. Podía alcanzarlos sin esfuerzo, siguiendo su veloz galope. Me saludaron amistosamente alzando sus espadas al cielo al verme pasar.Corrí junto a ellos un rato, colina arriba y colina abajo. No teníamos un destino, solo queríamos sentir el viento en la cara. La música corría con nosotros, siguiéndonos el paso y envolviéndonos con sus notas. Mis compañeros de viaje me eran completamente desconocidos pero en el fondo sentía que los conocía bien. No pude distinguir sus rostros pero sí recuerdo que conectamos con una profunda empatía. No podría decir cuanto corrí con ellos pero ni el hambre ni el cansancio me afectaban. Solo importaba correr, correr y no perder una sola nota de aquella música maravillosa.

   Nos detuvimos en lo alto de una colina desde la que se divisaba un valle. Nos quedamos en silencio  observando. La música había desaparecido. En su lugar solo se oían unas débiles campanas que retumbaban en todo el valle. Ante nosotros teníamos un mar de personas, caminando hacia el horizonte. Caminaban en silencio, cientos, tal vez miles. Hombres, mujeres, niños, ancianos... Caminaban mirando al frente, dirigiéndose hacía el rojizo sol de la tarde como una marea infinita. No podía saber de donde venían pues se extendían más allá de las colinas más distantes. Mis compañeros jinetes descendieron lentamente hacia el grupo de personas y, cuando me di cuenta, se habían mezclado con ellas. Había decenas de jinetes, todos armados pero no para la guerra, sino de gala.

   Decidí continuar junto a aquellas gentes en el mismo momento que las campanas, antes lejanas, se volvían cada vez más fuertes. El sonido de un tambor confortó rápidamente mi corazón mientras que la melodía de una flauta comenzaba a acompañar nuestra marcha. Caminamos largo tiempo y yo fui acercándome hacia la cabecera de aquella marcha solemne. Por fin pude ver nuestro destino: un círculo de piedras.

   Entre aquellos milenarios pilares de roca, toscamente tallados se levantaba un pequeño altar con unas cuantas velas y hierbas. Junto a él un hombre anciano esperaba impasible nuestra llegada. Conforme nos acercábamos pude ver que, detrás del círculo, se extendía el inmenso mar. De color verde oscuro el océano reflejaba los últimos rayos del sol que teñían el cielo de un rojo tenue.

   Al llegar al círculo la gente se detuvo. Quietos, en silencio, esperaban algo. La música se había vuelto dulce y suave. Arrullaba los corazones y tranquilizaba el espíritu. En silencio esperamos allí un tiempo que no puedo expresar. Finalmente el anciano señaló al cielo. La Luna acababa de hacer su aparición. Un grito de júbilo estalló entre la multitud en un idioma que no identifiqué. Un estruendo, nacido de la unión de todas sus voces sacudió la tierra. Y entonces vi las sonrisas de felicidad de sus rostros. Bastaron unos segundos para que aquellas buenas gentes comenzaran a abrir barriles de cerveza mientras los violines volvían a sonar animados y alegres. Para cuando me di cuenta me encontraba rodeado de gentes bailando en torno a improvisadas hogueras. Contaban historias, cantaban canciones y reían como si nada en el mundo pudiera hacerles algún mal. Una preciosa muchacha nos deslumbraba con su ágil danza mientras su pelo rubio se agitaba contra el viento.

   Y en medio de aquella celebración topé con sus ojos. El anciano me miraba fijamente, quieto, en el círculo de piedras. Le devolví la mirada y en sus ojos negros creí ver el auténtico vacío. Pero las llamas de los centenares de hogueras a mi espalda también se reflejaba en aquellos ojos oscuros. Entonce noté que la música estaba saliendo de mi interior. Yo era la música. Y entonces lo entendí.



martes, 25 de septiembre de 2012

Error 404 Democracia Not Found

Democracia. Democracia es una de esas palabras griegas tan sonoras que nos encanta utilizar. Solo con pronunciarla senos llena la boca, nos sentimos poderosos, como si hubiéramos invocado a un ente superior que legitima el resto del discurso que acompaña a la palabra. Y no ocurre solo en este nuestro país. El Mundo entero vive adorando la palabra "Democracia", grabada en letras de oro en todo cuanto hacen los gobiernos. "Grecia es la cuna de la Democracia", "Esta guerra tiene como fin llevar la Democracia a tal o cual país", etc.

Pero lo cierto es que probablemente se "Democracia" la palabra que más ha perdido su significado desde que empezó a rondar por la cabeza de algún que otro griego. Sin ir más lejos, el demos kratos de la Atenas del siglo V ya empezaba a tener sus fallos cuando necesitaban de un hombre más listo queles sacara de los atolladeros hasta que luego el engatusar al pueblo en la Asamblea se convirtió en arte y la demagogia llegó para quedarse.

Pero la triste realidad es que la  Democracia no deja de ser la forma en que los no privilegiados accedieron al poder, apoyados por la gran masa ciudadana que creía (ilusa como fue la masa siempre) que supondría el reparto de poder para todos. Pues bien, parece que ese reparto del poder entre todo el pueblo no se ha dejado ver todavía. Pero todos los gobiernos, del color que sean, llevan siempre la Democracia por bandera. Da igual que seas un dictador, un gobierno comunista de partido único, un presidente de un sistema bipartidista o el rey de un país, todos han jurado ser demócratas y defender los intereses del pueblo.

Pero aunque la Democracia haya caído en vergüenza en todos aquellos países en los que han volado los tiros en todas direcciones por preservarla el caso que a día de hoy me preocupa es el de esta España nuestra. Como en casi todos los países la palabra Democracia llena las bocas de nuestros estimados políticos y demás opinadores de profesión hasta el punto en que el propio palabro me causa arcadas pronunciado por esta caterva de hipócritas de medio pelo, llegados a donde están por la pasividad que, durante nada menos que treinta y siete años, ha mantenido una sociedad arrullada por el sonido de esa fantástica Democracia.

Estas últimas semanas se oyen en los medios toda clase de tonterías, fruto, por una parte de este acostumbrado adormecimiento de la masa popular. Pero el principal foco de todas estas tonterías lo encontró Su Majestad en su carta de la semana pasada: El Espíritu de la Transición. Las cosas se han puesto ya tan feas y el desprestigio de todas las instituciones es tan grande que el Rey debe apelar al año 75 para recordarnos, una vez más, que ellos, y no otros, fueron quienes nos sacaron de las terribles garras del franquismo. "Calla niño, no te metas con la Constitución, que si no fuera por ella estaríamos en una dictadura", "No sabes lo que dices, si no fuera por el rey el ejército se habría sublevado". En definitiva, calla que podíamos estar peor. Es decir, cómase usted el pastel como se lo preparamos o si no no come. 

Pues yo digo que no. Que no me da la gana de comerme ese pastel horneado por unos pocos que decidieron, al margen de toda la sociedad, dar a España este nuestro sistema "democrático". Y me dirá alguno "pero la gente votó en masa la Constitución" y es cierto, como la volveríamos a votar todos hoy si saliéramos de cuarenta años de dictadura. Pero el fallo no está en la Transición, está en que llevamos treinta y siete años transicionando, nos hemos quedado con el primer sistema que nos ofrecían y el fervor democrático de la Transición se ha convertido en apatía, abulia, apolitismo y demás palabras que empiezan por A. Es decir, que la comodidad de la democracia, la rutinización de las elecciones y el establecimiento de que la política es corrupta porque así tiene que ser han logrado un resultado aún mejor que el obtenido por Franco. La despolitización de la sociedad es total, el sentimiento ideológico que pervive en España, fuerte, regio e inmutable es el de la derecha. La izquierda se cansó de luchar, de buscar un hueco en esa nueva España democrática y finalmente estalló en pequeñas formas de lucha a nivel local.

Esas personas que salen en los medios constantemente recordando el pasado pretenden que sigamos confiando en ellos para seguir haciendo política de grandes personajes y de libro de texto. Que importante fue el Rey o que importante tal presidente. No nos equivoquemos, el importante es el pueblo, no los ricos, los poderosos, los trepas, los que se han adaptado perfectamente a este sistema idílico creado por la Transición. Esos son parásitos del pueblo y de la Democracia. Y parece que va siendo hora de desparasitar este país.

Por eso y tras esta reflexión, una vez más creo que es importante demostrar que existen nuevas generaciones, que no son otra cosa que el futuro de este país y que ya no nos asusta el Espíritu de las Navidades Pasadas, que queremos una Democracia real, unos políticos al servicio del pueblo una educación digna que nos permita salir de este pozo de ignorancia que es España. En definitiva, queremos una Democracia limpia, sin el estigma de las luchas de poder, del capital, de los fanatismos, de la represión y la opresión. 

Hoy 25-S, todos deberíamos alzar nuestra voz exigiendo participar y decidir acerca de como se gobiernan nuestras vidas. Esto es espíritu democrático, que no se equivoque nadie. La Democracia la hace cada persona de este país, no un partido, un color, un Rey o un Parlamento. Y hay miedo, miedo al pueblo, miedo a las voces de una población crítica con lo que está ocurriendo, cansados de este impasse. Yo esta tarde pienso darme una vuelta por el Congreso.



Y de propina dejo este vídeo que a mi parecer recoge toda la idiotez, ignorancia y demagogia que hay en torno a todo esto:





miércoles, 22 de agosto de 2012

Viaje


Y ni el día o la noche parecían tener principio o fin. Todo era uno y el tiempo nada . Una mente viajaba hacia oscuros rincones de la existencia, perdida, sola, pero libre. ¿Que importaba lo terrenal, lo físico? El cosmos se abría ante ella que, confusa, viaja sin rumbo en el infinito. 

Pero de vez en cuando la abrumadora realidad la trae de vuelta al mundo para darle nuevas esperanzas que luego se encargará de frustrarle. 

Por eso la mente vuela, el alma busca donde ocultarse del Destino, en algún mundo donde esté a salvo de la mediocridad. Puede que ahora esté perdida, pero sabe lo que busca y cuando lo encuentre será libre y el Universo ya no tendrá secretos.

Y los besos le volverán a saber como ayer.
...

miércoles, 4 de julio de 2012

Alto en el viaje


-¿Cuando podremos irnos a casa?
-Pronto, espero. No lo sé. Puede que nunca
-¿Y a que estamos esperando en este sitio? Aquí no hay nada. Es solo un estúpido cruce de caminos.
-¿Tu crees?
-Sí. Estoy deseando volver a casa, a nuestro hogar.
-No vamos a volver. No se si hay un hogar al que volver.
-¿Cómo dices? ¿Entonces que será de nosotros? ¿Cuánto estaremos aquí?
-Hasta que descubramos cual de estos caminos continua hacia adelante.
-¿Y los otros?
-Esos, joven amigo, ya los hemos recorrido.
-¿Y como sabremos cual es el correcto? Todos parecen iguales.
-Lo sabremos cuando en uno de ellos aparezca una luz brillante e intensa que te atrae de forma irresistible y nubla tu mente con un fulgor que promete calor y paz. Cuando veas esa luz sabremos hacia donde ir. Mientras tanto esperaremos.
-Deseo que la luz aparezca pronto.
-Yo también.




lunes, 25 de junio de 2012

Y si...


Y si caminas por las calles y nadie te devuelve la mirada
Y si buscas una respuesta y ningún libro la contiene
Y si necesitas una mano y solo encuentras el vacío a tu lado
Y si necesitas un apoyo y la caída es inevitable
Y si quieres gritar y de tu boca no sale nada
Y si tienes miedo y nada te calma
Y si no encuentras un sitio al que pertenecer
Y si la música ha dejado de sonar para ti
Y si miras un espejo y no encuentras tu reflejo
Y si todas las sonrisas se vuelven muecas
Y si el tiempo parece avanzar demasiado rápido
Y si el camino parece no tener salida
Y si crees que no eres más que un extraño en el mundo
Cierra los ojos
Márchate lejos
Siempre te quedará soñar...



sábado, 12 de mayo de 2012

La calle es nuestra 12M-15M

Ha pasado ya un año desde que un día cualquiera de Mayo decidí acercarme a un grupo de personas que estaban sentadas en la plaza del Obradoiro en Santiago. Todos en silencio escuchaban muy atentos las palabras de uno de ellos que hablaba de justicia, cambio y revolución pacífica. Unos días después volví por aquella plaza y el pequeño grupo se había multiplicado y algunas tiendas de campaña comenzaban a levantarse. "Movimiento Democracia Real Ya!" se llamaban y tenían unas premisas de lo más humanas y sensatas. Decidí que era algo de lo que tenía que participar. 

Desde ese día y hasta las elecciones que estaban por llegar todos los días pasaba por la acampada que cada vez crecía más y más. Veía gente de todas las edades colaborando, compartiendo. Sobraba comida para los acampados porque la gente se había volcado en traer cosas de sus casas. Escuche testimonios devastadores y palabras de esperanza, gritos de justicia y sobre todo, pude ver inmensas muestras de solidaridad

Por supuesto que todo esto molestaba a los de arriba. Aquello era como para preocuparse. Jóvenes idealistas con ganas de que las cosas cambien, una juventud sin futuro que alzaba su voz para labrarse uno, las manos de los de abajo que tiraban de las piernas de los de arriba. Aquello sonaba a Mayo y traía un aroma a la memoria de ciertas flores del año 68. Pero lo que peor sentaba a aquellos que mueven los hilos es que eran "no violentos" Si alguien empleaba la fuerza serían los poderosos primero. Y vaya si la usaron. No hubo dialogo, ni negociación, ni nada. Solo violencia unilateral. Pero aunque los cuerpos sean débiles y las personas puedan morir los ideales son de acero y nada puede matar la voluntad de un pueblo unido contra aquellos que les engañaron. "Duerme pueblo, que nosotros gobernamos por tí" Que gran mentira. Que traición a la memoria y a la Historia. Especialmente a la de este país, que sumido en una dictadura perdió toda conciencia de ciudadanía y de democracia. Democracia que España recuperó con alegría y volcándose en ella. Pero el poder pesa mucho y enseguida fuimos dejándolo en manos de otros para que nuestras vidas fueran más cómodas. Y aquí estamos ahora.

Es triste que a día de hoy todavía algunos me preguntan "¿Y el 15M que consiguió? Nada!". No se dan cuenta, en este mundo en el que exigimos resultados inmediatos, de que el 15M es un objetivo en si mismo. Hemos conseguido que los jóvenes comiencen a despertar, que un mensaje distinto al de los grandes partidos se oiga en cada ciudad no solo de este país sino en todo el mundo. Y hemos conseguido que lo que hasta ahora manejaban el mundo por fin tenga miedo de aquellos a los que se suponía que tenían dominados.

Y si todavía alguien se pregunta por que debería acudir esta tarde a las plazas que piense en sí mismo cuando sea padre o abuelo y se imagine a sus hijos o nietos preguntándole "¿Y tu que hiciste el 15M? ¿De que lado estabas cuando los jóvenes y el pueblo despertaron contra la injusticia?" Seguro que ninguno quiere responder "Yo estaba del lado de los que tenían las porras".


Como historiador puedo aseguraros una cosa: Hace un año empezamos a hacer Historia y ahora es el momento de continuar haciéndola. A las calles!