sábado, 31 de diciembre de 2011

2011

Si tuviera que elegir un momento de un año que se cierra, uno que pasará a la cuenta de los vividos,  que nunca se repetirá tal y como fue, si tuviera que elegir un momento me quedaria con uno en el que estuviera en silencio, uno en el que nadie dijera nada. De hecho me quedaria con un momento vacio, carente de imágen o de sonidos e incluso de sensaciones. 

Con ese momento en la cabeza podría dejar que mi mente trajera todo lo bueno que este año ha tenido para mi. Podría traerme un instante de paz, una conversaciones trascendentes, un paisaje maravilloso que he visto, una lagrima que he derramado, una vez que se me aceleró el corazón, una sonrisa que consiguió sacarme la vida y así hasta dibujar una escena completa a la que mirar con una sonrisa diciéndome a mi mismo: no lo hicimos tan mal. 

Probablemente esa escena que dibujase se parecería mucho a una húmeda mañana en medio de un bosquecillo cercano a una playa en la que se mezclan el olor a sal del mar con el de los árboles bañados por la lluvia nocturna. La sensación de la tierra mojada en mis pies y la caricia de la brisa mañanera en mi rostro. Abrir los ojos y descubrir ante mi un mundo de convivencia humana, de paz y de despreocupación. Mirar a mi alrededor y verme rodeado de aquellas personas a las que quiero como si fueran mi familia. Inspirar profundamente aquel aire saturado de libertad mientras una gaita embelesa mis oídos y sentirme en la cumbre del mundo listo para enfrentarme a cualquier aventura que se me ponga por delante.

Quiero que sea más que un recuerdo, quiero que sea un proyecto de futuro. Tal vez este nuevo año sea el año en que regrese a donde realmente empecé a vivir.



martes, 29 de noviembre de 2011

Any Colour You Like

Si el blanco te rodea y te devora y el negro te aterroriza no lo dudes más. ¡Escapa!
El brillante azul te recibirá con los brazos abiertos y una sonrisa.
El gris te entendera, llegando a llorar contigo.
El verde te arrullará con su tenue susurro.
El marrón te sostiene en pie sin dejarte caer.
El amarillo alumbrará tu camino procurando no cegarte.
Y si en la noche te pierdes la plata será tu luz mientras centenares de diamantes te observan.
No estas solo. No estas perdido. No existe el miedo.



viernes, 23 de septiembre de 2011

Hacia un Mundo ¿ Feliz?


   Los más importantes Proyectos Manhattan del futuro serán vastas encuestas patrocinadas por los gobiernos sobre lo que los políticos y los científicos que intervendrán en ellas llamarán el problema de la felicidad; en otras palabras, el problema de lograr que la gente ame su servidumbre. Sin seguridad económica, el amor a la servidumbre no puede llegar a existir; en aras a la brevedad, doy por sentado resolver el problema de la seguridad permanente. 

   Pero la seguridad tiende muy rápidamente a darse por sentada. Su logro es una revolución meramente superficial, externa. El amor a la servidumbre sólo puede lograrse como resultado de una revolución profunda, personal, en las mentes y los cuerpos humanos. Para llevar a cabo esta revolución necesitamos, entre otras cosas, los siguientes descubrimientos e inventos. En primer lugar, una técnica mucho más avanzada de la sugestión, mediante el condicionamiento de los infantes y, más adelante, con la ayuda de drogas, tales como la escopolamina. 

En segundo lugar, una ciencia, plenamente desarrollada, de las diferencias humanas, que permita a los dirigentes gubernamentales destinar a cada individuo dado a su adecuado lugar en la jerarquía social y económica. (Las clavijas redondas en agujeros cuadrados tienden a alimentar pensamientos peligrosos sobre el sistema social y a contagiar su descontento a los demás.) 

   En tercer lugar (puesto que la realidad, por utópica que sea, es algo de lo cual la gente siente la necesidad de tomarse frecuentes vacaciones), un sustitutivo para el alcohol y los demás narcóticos, algo que sea al mismo tiempo menos dañino y más placentero que la ginebra o la heroína. Y finalmente (aunque éste sería un proyecto a largo plazo, que exigiría generaciones de dominio totalitario para llegar a una conclusión satisfactoria), un sistema de eugenesia a prueba de tontos, destinado a estandardizar el producto humano y a facilitar así la tarea de los dirigentes.
 [...]

  A medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. Y el dictador (a menos que necesite carne de cañón o familias con las cuales colonizar territorios desiertos o conquistados) hará bien en favorecer esta libertad. En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino.


A. Huxley, Un Mundo Feliz

lunes, 5 de septiembre de 2011

Lo esencial

Me pierdo en lo sutil y viajo con el viento.
Mi existencia tiene el mismo significado que una molécula de aire perdida en la inmensidad.
Mi cuerpo es infinito y a la vez minúsculo.
Estoy dentro y fuera del Universo al mismo tiempo.
No quiero absolutamente nada y quiero abarcarlo absolutamente todo.
Quiero gritar y quiero callarme para siempre.
Quiero pensar y a la vez desconectar mi cabeza.
Quiero y odio a la vez.
Pero respiro tranquilo, sosegado, en paz.
Sigo viendo el camino.
No lo he perdido de vista.
Solo dejo lastre atrás.
Simplificandome hasta la insignificancia.
Cuanto más saco de mi más grande me vuelvo.
Pronto alcanzaré las estrellas.
Ya están más cerca.





viernes, 19 de agosto de 2011

Nunca dejar de ilusionarse

Es algo que he pensado un millar de veces y que de vez en cuando vuelve a mi cabeza. Caminas por la vida encontrándote con centenares de personas nuevas. Cada persona es un mundo y cada vida es el conjunto de una miríada de pequeños hilos que se entrelazan formando el gran tapiz que somos cada uno de nosotros. Cuando te vas haciendo mayor, cuando la vida te va mostrando hasta que punto puede ponerte a prueba y todo lo que puede regalarte adquieres una visión más amplia de todos los tapices que encuentras a tu paso. Enseguida comprendes la actitud que cada uno presenta ante la vida y puedes distinguir entre quien acoge la vida con los brazos abiertos y quien no está dispuesto a sorprenderse por nada ni a poner su alma en vivir.

Cuando llega el final de una vida te paras a pensar en lo que fuiste y en lo que te has convertido. Y no me refiero al final de toda la vida sino a esos años en los que empiezas a hacer balance de lo vivido y sopesas cuanto has perdido y cuanto ganado. Seria triste llegar al final y darte cuenta de que no queda nada de aquel joven que era capaz de soñar con los ojos abiertos, de emocionarse con un abrazo de sus amigos, de sentir como una melodía mágica recorría su cuerpo, de poner toda su alma y su corazón en lograr el sueño que desde pequeño le llenaba a pesar de que todo el mundo le dijera que era inútil que no debía esforzarse.

No quiero llegar a viejo y sentarme en una silla, impasible, incapaz de emocionarme por nada. No quiero que la vida me supere, por mucho que se me haga cuesta arriba, por mucho que haya que luchar, me esforzaré por no desilusionarme nunca. Me esforzaré por vivir cada día de mi vida como si fuera único y nuevo no importa todo lo que ya haya vivido y lo que haya sentido hasta el momento. Cuando muera lo haré aprendiendo y si tengo que elegir un legado que dejar a los que se quedan en este mundo cuando yo haya trascendido quiero que mi legado sea la ilusión por vivir. Prefiero morir pobre y feliz a acabar mis días rico y amargado. Moriré sabiendo que aún pueden rodar por mis mejillas lágrimas de emoción, que aún hay cosas que hacen que mi corazón lata más rápido. Moriré sabiendo que he puesto mi alma entera en todo lo que hago e intento, en cada trabajo, cada experiencia, cada amor. Puede que esto acabe siendo agotador y que me lleve a más dolor que si me resignara a simplemente pasar por la vida sin buscar complicaciones, pero no podría vivir de ninguna otra manera.

Cuando sea mayor volveré a escuchar música y no me quedaré sentado en una silla. Utilizaré hasta la última de mis fuerzas para ponerme en pie y seguir saltando. Si pierdo la ilusión mi vida terminará mucho antes de que muera. 



jueves, 28 de julio de 2011

...at the Iron Hill


Desolación, muerte, terror y caos. Todo esto trajo el Señor Oscuro a Arda. Beleriand ardía en llamas y los noldor yacían muertos en el campo de batalla. La Llama Súbita se los había llevado.

Era hora de que el más grande rey de los noldor tomara parte en la contienda. Más valeroso que ninguno de los primeros nacidos, más resplandeciente que un Valar y desatando la furia de mil tormentas, Fingolfin, hijo de Finwë, Alto Rey de los noldor, cabalgaba con furia hacia las mismísimas puertas de Angband.
El sonido de su cuerno atemorizó a todas las oscuras criaturas de Melkor y con furia el Señor de los noldor golpeó las puertas de la fortaleza oscura. Le habló directamente a él, al enemigo oscuro. Señor de esclavos, le dijo, enfréntate a mí, cobarde!
Y Morgoth, el mal en persona, acudió a su llamada. Blandía su martillo Grond con furia, y su orgullo no tenía límite. Pero sus ojos revelaban que por primera vez él, el más poderoso de entre los Ainur, tenía miedo. Miedo de que un ser tan pequeño como aquel noldor pudiera resplandecer como la mismisima luz de los Árboles. Morgoth temía a Fingolfin pero el Señor de los noldor no temía mirar a los ojos del Señor Oscuro.


martes, 12 de julio de 2011

Al fin la paz (Ortigueira 2011)

No existen palabras para describir como me sentí en el momento en que me encontré solo, sentado en mi habitación y mi mirada se clavó en ninguna parte. Dentro de mí algo se encontraba inquieto y esa sensación se mantiene todavía, espero no perderla nunca. Me paré a pensar que podía ser aquello tan fuerte que golpeaba mi pecho desde dentro, que me llamaba a gritos y me hacía sentir como si de mi espalda fueran a brotar un par de alas que me permitirían alcanzar las nubes.

Es increíble como cinco días pudieron suponer un cambio tan trascendental en mi vida y aun más increíble es como estoy notando ese cambio. Pero si me paro a pensarlo tiene sentido que esta experiencia me haya cambiado tan profundamente.

Aún ahora puedo cerrar los ojos y ver esos atardeceres mágicos, notar como la luna y las luces se reflejan sobre las oscuras aguas del mar mientras sostengo una mano amiga que me recuerda que nunca estoy solo. Viajo con cuaro almas afines por los parajes más místicos de la tierra de la que vivo enamorado maravillándome con el fulgor del verde de los pinos o con el aroma que el agua salada deja en mi nariz. El tacto de la arena nunca me había parecido más suave y las nubes grises del cielo jamás me habían sonreído con tanta complicidad. La música nunca me había parecido más perfecta y nunca antes me había sentido más orgulloso de mis orígenes. Jamás tantas lágrimas de felicidad habían rodado por mis mejillas y jamás en la soledad me había sentido tan querido y acompañado.

Fluyo por la vida como si nada tuviera la importancia suficiente como para despertarme de este ensueño que he vivido. Pero llegar a casa siempre es volver a la realidad, a la vida diaria y reemprender el camino de vivir. Un camino que sigue siendo el mismo de siempre, con las mismas alegrías y problemas Pero ahora el diferente soy yo. En cuanto me miré al espejo, con esa sensación de euforia que agita mi alma, me di cuenta de lo que había cambiado en mí. Ahora  soy más sabio, más libre, más simple y a la vez más complejo. Mi reflejo me sonrió desde el espejo con simpatía. Estaba en paz conmigo mismo.

Encontré al fin lo que durante casi toda mi vida busqué sin cesar. Ahora puedo decir que encontré la perfecta combinación de belleza, libertad y paz. Creo que me he topado de frente con la Vida y le he sonreído con autentica felicidad.