miércoles, 22 de agosto de 2012
Viaje
Y ni el día o la noche parecían tener principio o fin. Todo era uno y el tiempo nada . Una mente viajaba hacia oscuros rincones de la existencia, perdida, sola, pero libre. ¿Que importaba lo terrenal, lo físico? El cosmos se abría ante ella que, confusa, viaja sin rumbo en el infinito.
Pero de vez en cuando la abrumadora realidad la trae de vuelta al mundo para darle nuevas esperanzas que luego se encargará de frustrarle.
Por eso la mente vuela, el alma busca donde ocultarse del Destino, en algún mundo donde esté a salvo de la mediocridad. Puede que ahora esté perdida, pero sabe lo que busca y cuando lo encuentre será libre y el Universo ya no tendrá secretos.
Y los besos le volverán a saber como ayer.
...
miércoles, 4 de julio de 2012
Alto en el viaje
-¿Cuando podremos irnos a casa?
-Pronto, espero. No lo sé. Puede que nunca
-¿Y a que estamos esperando en este sitio? Aquí no hay nada. Es solo un estúpido cruce de caminos.
-¿Tu crees?
-Sí. Estoy deseando volver a casa, a nuestro hogar.
-No vamos a volver. No se si hay un hogar al que volver.
-¿Cómo dices? ¿Entonces que será de nosotros? ¿Cuánto estaremos aquí?
-Hasta que descubramos cual de estos caminos continua hacia adelante.
-¿Y los otros?
-Esos, joven amigo, ya los hemos recorrido.
-¿Y como sabremos cual es el correcto? Todos parecen iguales.
-Lo sabremos cuando en uno de ellos aparezca una luz brillante e intensa que te atrae de forma irresistible y nubla tu mente con un fulgor que promete calor y paz. Cuando veas esa luz sabremos hacia donde ir. Mientras tanto esperaremos.
-Deseo que la luz aparezca pronto.
-Yo también.
lunes, 25 de junio de 2012
Y si...
Y si caminas por las calles y nadie te devuelve la mirada
Y si buscas una respuesta y ningún libro la contiene
Y si necesitas una mano y solo encuentras el vacío a tu lado
Y si necesitas un apoyo y la caída es inevitable
Y si quieres gritar y de tu boca no sale nada
Y si tienes miedo y nada te calma
Y si no encuentras un sitio al que pertenecer
Y si la música ha dejado de sonar para ti
Y si miras un espejo y no encuentras tu reflejo
Y si todas las sonrisas se vuelven muecas
Y si el tiempo parece avanzar demasiado rápido
Y si el camino parece no tener salida
Y si crees que no eres más que un extraño en el mundo
Cierra los ojos
Márchate lejos
Siempre te quedará soñar...
sábado, 12 de mayo de 2012
La calle es nuestra 12M-15M
Ha pasado ya un año desde que un día cualquiera de Mayo decidí acercarme a un grupo de personas que estaban sentadas en la plaza del Obradoiro en Santiago. Todos en silencio escuchaban muy atentos las palabras de uno de ellos que hablaba de justicia, cambio y revolución pacífica. Unos días después volví por aquella plaza y el pequeño grupo se había multiplicado y algunas tiendas de campaña comenzaban a levantarse. "Movimiento Democracia Real Ya!" se llamaban y tenían unas premisas de lo más humanas y sensatas. Decidí que era algo de lo que tenía que participar.
Desde ese día y hasta las elecciones que estaban por llegar todos los días pasaba por la acampada que cada vez crecía más y más. Veía gente de todas las edades colaborando, compartiendo. Sobraba comida para los acampados porque la gente se había volcado en traer cosas de sus casas. Escuche testimonios devastadores y palabras de esperanza, gritos de justicia y sobre todo, pude ver inmensas muestras de solidaridad
Por supuesto que todo esto molestaba a los de arriba. Aquello era como para preocuparse. Jóvenes idealistas con ganas de que las cosas cambien, una juventud sin futuro que alzaba su voz para labrarse uno, las manos de los de abajo que tiraban de las piernas de los de arriba. Aquello sonaba a Mayo y traía un aroma a la memoria de ciertas flores del año 68. Pero lo que peor sentaba a aquellos que mueven los hilos es que eran "no violentos" Si alguien empleaba la fuerza serían los poderosos primero. Y vaya si la usaron. No hubo dialogo, ni negociación, ni nada. Solo violencia unilateral. Pero aunque los cuerpos sean débiles y las personas puedan morir los ideales son de acero y nada puede matar la voluntad de un pueblo unido contra aquellos que les engañaron. "Duerme pueblo, que nosotros gobernamos por tí" Que gran mentira. Que traición a la memoria y a la Historia. Especialmente a la de este país, que sumido en una dictadura perdió toda conciencia de ciudadanía y de democracia. Democracia que España recuperó con alegría y volcándose en ella. Pero el poder pesa mucho y enseguida fuimos dejándolo en manos de otros para que nuestras vidas fueran más cómodas. Y aquí estamos ahora.
Es triste que a día de hoy todavía algunos me preguntan "¿Y el 15M que consiguió? Nada!". No se dan cuenta, en este mundo en el que exigimos resultados inmediatos, de que el 15M es un objetivo en si mismo. Hemos conseguido que los jóvenes comiencen a despertar, que un mensaje distinto al de los grandes partidos se oiga en cada ciudad no solo de este país sino en todo el mundo. Y hemos conseguido que lo que hasta ahora manejaban el mundo por fin tenga miedo de aquellos a los que se suponía que tenían dominados.
Y si todavía alguien se pregunta por que debería acudir esta tarde a las plazas que piense en sí mismo cuando sea padre o abuelo y se imagine a sus hijos o nietos preguntándole "¿Y tu que hiciste el 15M? ¿De que lado estabas cuando los jóvenes y el pueblo despertaron contra la injusticia?" Seguro que ninguno quiere responder "Yo estaba del lado de los que tenían las porras".
Como historiador puedo aseguraros una cosa: Hace un año empezamos a hacer Historia y ahora es el momento de continuar haciéndola. A las calles!
lunes, 16 de abril de 2012
De la cinefilia y otras enfermedades del saber
Muy interesante esta presentación que hace Jesús Palacios en su libro. Para que más de uno reflexione.
[...] Así, en los últimos años hablar de cine se ha convertido en algo tan habitual como respirar. Todo el mundo comenta y critica los estrenos del momento, y se pasa revista constantemente a la historia del cine, a cuáles son las mejores y peores películas, los mejores actores y actrices a si el cine español es mejor o peor que el de Hollywood, a si hay que colorear o no el cine en blanco y negro, etc. Pero ¿cuánto sabemos realmente de cine? ¿Y cuánto hay que saber para hablar con soltura y conocimiento de verdad? Naturalmente, todo el mundo tiene derecho a ser crítico de cine a su manera. Pero en un tema tan amplio y particular al tiempo es fácil meter la pata, y siempre hay un listillo que sabe más. Un cinéfilo. Alguien que ha visto todos los programas de Garci en la tele. Que lee tres revistas de cine al mes. Que paga entradas en los festivales. Y va a ver todos los estrenos de la semana...Ahí, el simple espectador que pretende defender una opinión, está perdido. Porque el cinéfilo sabe mucho más y, sobre todo, parece saber mucho más de lo que sabe.
El cinéfilo solo sabe, casi siempre, de cine, y por eso sabe más que nadie. Incluyéndonos a ti y a mí. Su amor por el cine le aísla de la vida y de los demás campos de la cultura, pero le da igual, porque en el momento en que tú digas que tal película es un muermo él se te echará encima aplastándote con ese genial travelling,aquel maravilloso "plano-secuencia" o con la lista de películas del director que ganaron en Venecia o en Karlovy Vary... y a ver que le contestas. Para mí la cinefilia tiene un cierto aroma a enfermedad y por eso me gusta más el término cinefagia. Lo de "filia" posee un matiz algo maniático y procaz, casi venéreo sin paliativos. En cambio, lo de "fagia" nos remite a una de las actividades más placenteras de la vida: el comer. Comer, devorar, saborear el cine sazonándolo a nuestro placer, buscando el menú indicado para cada momento, e incluso haciendo nuestros propios platos combinados, a gusto del consumidor.. El cinéfilo, que ama el cine, no tiene tiempo para otros amores.El cinéfago, que lo devora, lo hace al tiempo que se alimenta.
Y luego aparece el cinemaníaco, mezcla de ambos, que intenta devorar el cine sin poder digerirlo. Tampoco es una buena alternativa. Extremos que se tocan, el cinemaníaco ve todo el cine que puede y más sin criterio, mientras que el cinéfilo antepone sus criterios a todo el cine que ve, pero ambos ven el cine como un mundo aparte, limitado, que les separa del resto de la vida y de los seres humanos. Entre tanto, el cinéfago se alimenta de todo el cine,y mientras lo digiere y deglute, le saca el máximo provecho, paladeando cada guiso en su justa medida, cada sabor cuando lo desea y cada plato en su momento.
Pero, no nos engañemos, quien tiene prestigio en este mundillo es el cinéfilo, precisamente porque su enfermedad le lleva a obsesionarse completamente con todos los detalles de esta. Porque acumula un saber enciclopédico y porque, lo último pero no menos importante, utiliza un lenguaje especializado que nadie más, que no se encuentre entre los contagiados, entiende. Por eso, el simple espectador que opina en una tertulia, en su trabajo o en el bar, y se encuentra frente a un cinéfilo, está perdido.[..]
(El) cinéfago es la pesadilla del cinéfilo, porque sabe tanto como el de cine, pero además lo disfruta, a la vez que el resto de las cosas de la vida, y lo disfruta elaborando sus propios menús, con conocimiento, pero sin prejuicios ni tópicos.
Jesús Palacios, Qué debes saber para parecer un cinéfilo.
viernes, 30 de marzo de 2012
Al despertar.
Cuando despertó sentía magulladuras en todo el cuerpo. Desde el cuello hasta las piernas no sentía un solo músculo. Pero no había dolor. O no existía o no era capaz de asumirlo. Lo primero que vio fueron sus piernas, ensangrentadas, al igual que sus brazos, que presentaban numerosos cortes. Veía mal con el ojo izquierdo y un torrente de sangre que bajaba desde su cabeza nublaba la vista del derecho.
¿Cómo había llegado a esto? No dejaba de preguntárselo. Tenía serias dudas de cual había sido el primer golpe. Sí tenía claro cual le había dolido más, y no era ninguno de los que había recibido sobre el cuerpo. Recordaba, recordaba la noche anterior. El vino había corrido en abundancia, los lugares habían sido variados. Era difícil acordarse. Un repentino dolor de cabeza le sobrevino y sintió náuseas. Estaba tumbad sobre una fría piedra gris, en lo que intuía era un monasterio, por las pinturas de la pared. Dos monjes junto a él lavaban toallas y ordenaban sus cosas. ¿Cuándo había llegado aquí?
Trató de ponerse en pie, sintiendo un dolor terrible en el espinazo. Su columna se sacudió como un látigo y todas y cada una de sus vértebras crujieron casi al unísono. Realmente se había hecho daño. Poco a poco las sombras de su mente iban cobrando forma. Recordaba cuatro figuras, podridas en alma y cuerpo. Recordaba destellos, confusión y caos. Sonido de espadas gritos y luego silencio mientras el sabor de la sangre llegaba a su boca.
Una vez erguido y haciendo caso omiso a los monjes, que trataban de recostarlo de nuevo, comenzó a vestirse. Cada prensa desataba un millar de punzadas de dolor en todo su ser. Desde los pies hasta la cabeza no había un solo centímetro que no le doliera. Una vez vestido se ajustó la espada al cinto y salió por la puerta todo lo rápido que su estado le permitía.
Allí se encontraba, sentado sobre aquel árbol, observando la ventana que daba al interior de la casa. Dentro había muchas personas, moviéndose, probablemente bailando. Alegres, despreocupadas, inconscientes. Su mirada iba de una persona a otra, buscando entre la multitud a quien no quería ver y a quien en el fondo no podía evitar. Allí estaba ella, siempre en su mundo, ajena totalmente a él. Parecía contenta, por lo que él se permitió esbozar una media sonrisa que cualquiera hubiera confundido con una mueca de dolor. Sus miradas se cruzaron en un instante que explotó como si una infinidad de segundos hubieran recorrido el espacio entre ellos en lo que dura un abrir y cerrar de ojos. Recuerdos bonitos, recuerdos tristes, confusos, siempre confusos. Dolorosos en definitiva.
Celtar dio media vuelta. Era hora de olvidar. Aquello no le pertenecía. Eran otros los que tenían que estaban destinados a ser felices, sin preocupaciones. A él e correspondía otro destino. Alzó la vista para enfrentar de nuevo a quién nunca había dejado de seguirle. La sombra seguía allí. Inmóvil tras tantos años. El momento había llegado. De la sombra comenzó a brotar la oscuridad y de la espada de Celtar una luz llameante. Volviendo una última vez la vista atrás Celtar se despidió en silencio y con un paso al frente se abalanzó sobre su destino. Sobre el inevitable final.
jueves, 29 de marzo de 2012
Esperanza
Quiero tener esperanza cuando las nubes se vuelven mas negras. Quiero ver sonrisas de satisfacción cuando la gente sale a las calles. Pero solo cuando salen con un libro de Historia bajo el brazo y la mano tendida hacia los que le acompañan.
Quiero tener fe en que no todo está perdido, fe en que gente con tantas oportunidades como tenemos a día de hoy seamos capaces de comprender que no es posible avanzar sin cambiar.Que llevamos años adormecidos, arrullados por la suave brisa de la bonanza económica, la despreocupación política y las garantías que nuestro mundo occidental nos daba.
Pero no hace falta echar mucho la vista atrás para ver que esto no es nuevo, que no somos la primera generación dormida que despierta de un agradable sueño en medio de una tormenta. Y siempre se dieron pasos hacia adelante. Conquistamos cumbres que parecían inalcanzables. Cuando solo unos pocos gobernaban a muchos los muchos despertaron y se hicieron con el poder. Pero siempre habrá unos cuantos que añoren todo el poder y de nuevo, una y otra vez nos toca a los muchos despertar para recordarles que somos más y que no somos los vagos ignorantes que ellos creen.
Quiero tener fe en una juventud que quiera cambiar el mundo. Y no se trata de teñir el mapa de un color o de otro o de que sea tal o cual bandera la que ondea en lo alto. Se trata de que seamos dueños de nuestros destinos y que conquistemos una nueva cumbre, una cuya cima no alcanzamos a ver y que parece imposible. Tengo esperanza porque existe una juventud capaz de esta tarea, capaz de eneseñar a los rancios, a los escépticos y a los pesimistas que el viento puede volver a soplar a nuestro favor. Se que esa juventud existe y en ella reside a esperanza.
No olvidemos de donde venimos para seguir teniendo claro hacia donde queremos ir. Y si en algún momento te sientes desesperado, impotente y atrapado por este mundo, si te preguntas ¿que puedo hacer yo? deja de mirar al gris asfalto, levanta la cabeza.
El cielo sigue ahí, tan azul como siempre.
El cielo sigue ahí, tan azul como siempre.
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